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Esta era una de las hipótesis. La Rata-Paloma |
Miércoles por la mañana, hace 17 días. Reunión con cuatro vecinos, casualmente los que vivimos en los departamentos que dan al interior de la manzana. Todos con el mismo inconveniente: banana a medio comer con la cascara cuidadosamente desechada en la mesada de la cocina.
En los demás departamentos, también había manzanas, naranjas y arroz. Pero el visitante elegía exclusivamente la fruta alargada de cascara amarilla y olor dulzón. En realidad, media fruta, nunca se las terminaba. Por un momento creí que la hipótesis del mono resultaría ser la ganadora.
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Claro. Un gato. Como no se me ocurrio. |
“Claro. Un gato.”
Jueves por la mañana, las nueve y media, hace tres días. La vecina del 4to se levanta a prepararse el desayuno. Cuando abre la puerta de la cocina un olor a muerte la knockea y una sensación de sutil desorden la confunde. El olor viene de la heladera. Pero no es la heladera. No. Viene de atrás del aparato. Con dificultad y temor ante lo que podría encontrarse consigue moverlo.
debajo de mi ventana: confites venenosos. |
Los vecinos festejan, “¡la rata ha muerto!”, pero yo no puedo dejar de observar el pequeño hueco, que también hay entre mi pared y el tiraje del termotanque. Si entró una, me es imposible creer que lo haya hecho sola. ¿No?